sábado, 16 de mayo de 2015

LOS OBJETIVOS DEL MILENIO: REFLEXIÓN PERSONAL

Han pasado ya 15 años desde que los países de las Naciones Unidas plasmaran en la Declaración del Milenio (año 2000) una serie de propósitos a los que denominaron “Objetivos de Desarrollo del Milenio” (ODM) u “Objetivos del Milenio”, cuyo fin era mejorar las condiciones de vida de las personas y salvar la de aquellas afectadas por las enfermedades y el hambre. Un total de ocho objetivos, divididos en una serie de metas, que habían de ser cumplidos antes de 2015.

De estos ocho objetivos, los siete primeros hacen referencia a la erradicación de la pobreza, la educación primaria universal, la igualdad entre los géneros, la mortalidad infantil, materna, el avance del VIH/Sida y el sustento del medio ambiente; mientras que el último, con título “Fomentar una Asociación Mundial para el Desarrollo”, trata de promover que el sistema comercial, de ayuda oficial y de préstamo garantice la consecución de todos los anteriores. 





Tomando como referencia el Informe 2014 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, que viene a comentar los progresos alcanzados hasta el año de la publicación del mismo, se puede observar que efectivamente han tenido lugar avances profundamente beneficiosos para la vida de la gente. A modo de resumen, en el citado informe se destacan grandes logros tales como:
  • Se ha conseguido reducir a la mitad el porcentaje de población que vive en pobreza extrema
  • La paridad entre los géneros está cerca de alcanzarse en la enseñanza primaria
  • Se han realizado grandes avances en la lucha contra las enfermedades
  • Ha mejorado el acceso a agua potable para 2300 millones de personas
  • La participación política de las mujeres ha aumentado
  • Etc.

Aun habiendo logrado avances significativos en estos aspectos, en la actualidad (año final del plazo para la consecución) no todas las metas se han alcanzado, y aún es mucho el esfuerzo y el camino que queda por recorrer. A pesar de la disminución de la tasa de mortalidad y desnutrición infantil, de la mortalidad materna, del hambre, y del aumento en la tasa de escolarización, muy lejos quedan las cifras alcanzadas de las que se pretendían conseguir. Y no digamos ya las relacionadas con la sostenibilidad del medio ambiente que, lejos de progresar, han retrocedido, alcanzándose niveles de emisiones tóxicas mucho mayores que en 1990.

     Muchas han sido las críticas que los ODM han tenido a lo largo de este tiempo, la mayoría relacionadas con  que éstos eran demasiado utópicos o ambiciosos. Otras cuestionaban su sustento, ya que consideraban que tras 2015 no se iba a movilizar la misma cantidad de recursos para su consecución. Por esta razón, los Estados miembros de las Naciones Unidas están en vías de definir los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) como parte de la nueva agenda que debe completar la labor de los ODM tras el 2015. 

    Si bien es cierto que la consecución de todas metas puede resultar un tanto utópica, también lo es que sin el esfuerzo y el compromiso de todos los actores implicados (gobiernos nacionales, comunidad internacional, sociedad civil y sector privado) lo es más aún. En los últimos años, los países desarrollados han recortado de forma generalizada las ayudas al desarrollo en sus presupuestos generales. Por ejemplo, España determinó una donación de 1814 millones de euros para la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para el año 2014, lo que significaba 234 millones de euros menos que en 2013, situando la ayuda a los niveles de 1990. Así pues, el cumplimiento del octavo objetivo, basado en la voluntad de fomentar una alianza mundial para el desarrollo, está lejos de cumplirse. ¿Está esta tendencia relacionada con la crisis económica mundial que atravesamos? Puede ser. Pero no es el único factor que lo determina. Como ya he mencionado, el interés de los actores implicados resulta de vital importancia, y mientras la implicación de los “agentes de cambio” disminuya, más lejos estará la consecución de nuestra meta: una sociedad justa, equitativa, igualitaria, y la calidad de vida de todas las personas. 

COOPERACIÓN AL DESARROLLO Y DERECHOS HUMANOS: REFLEXIÓN PERSONAL

Tras consultar numerosa bibliografía y teniendo en cuenta todo lo estudiado en clase, he llegado a la conclusión de que resulta complejo tratar de entender lo que es el Enfoque Basado en los Derechos Humanos (EBDH) dentro de la Cooperación al Desarrollo sin tener antes claros determinados conceptos básicos. Es decir, considero que para facilitar su comprensión es imprescindible comenzar aclarando:
  1. -          Qué es el Desarrollo
  2. -          Qué es la Cooperación al Desarrollo
  3. -          Qué son los Derechos Humanos

Posteriormente, conociendo y relacionando estos conceptos base, podremos deducir y, por tanto, comprender con mayor claridad qué es y dónde radica la importancia del EBDH en la Cooperación para el Desarrollo.

En primer lugar es importante conocer el término DESARROLLO. Se trata de un concepto complejo que cuenta con diversas acepciones pero, aplicado a una comunidad, podemos entenderlo como un progreso o evolución en el sentido político, económico, social o cultural que deriva en una mejora de las condiciones de vida humanas. Esto último implica, en primer lugar, la satisfacción de las necesidades básicas, para después continuar satisfaciendo otras que sean importantes para los integrantes de una sociedad determinada, buscando mejorar cada vez más la calidad de vida. En relación con esto, hoy en día sólo una quinta parte de los países del mundo son desarrollados, es decir, han logrado niveles de crecimiento en todos las dimensiones citadas anteriormente (culturales, sociales, económicas y políticas) pudiendo satisfacer las necesidades internas del país y dando un nivel amplio de bienestar a su comunidad.

Entonces, ¿a qué hace referencia la COOPERACIÓN AL DESARROLLO? Teniendo en cuenta el significado del término cooperación (trabajo en común llevado a cabo por parte de un grupo de personas o entidades mayores hacia un objetivo compartido) y el de desarrollo explicado anteriormente, podemos entenderlo por un conjunto de actuaciones realizadas por actores públicos y privados de un país (Gobierno, sector privado empresarial, ONGs...) que van encaminadas a conseguir ese progreso, esa evolución en las distintas dimensiones, esa mejora de la calidad de vida en las personas de los países más desfavorecidos. Dicho de otra manera, hace referencia a medidas a través de las cuales los países desarrollados contribuyen a que los no desarrollados alcancen el desarrollo.

Finalmente, es importante aclarar qué son los DERECHOS HUMANOS. Etimológicamente, el término “Derechos Humanos” hace referencia a una serie de derechos que se poseen por el simple hecho de ser humanos; es decir, derechos que los individuos tienen simplemente por su condición de tales. De manera complementaria y desde un enfoque jurídico, creo importante destacar otra definición aportada por las Naciones Unidas, que los define como “garantías jurídicas universales que protegen a los individuos y los grupos contra acciones y omisiones que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y con la dignidad humana”. Podemos afirmar entonces que los Derechos Humanos se constituyen como garantías jurídicas inherentes a TODAS las personas, sin distinciones ni discriminaciones de ningún tipo, fundadas en la dignidad humana y necesarias para su desarrollo integral, y que establecen obligaciones para los Estados y sus Gobiernos.

Los Derechos Humanos quedaron consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos del año 1948. Al configurarse sólo como una declaración de intenciones, su contenido no es de obligado cumplimiento; sin embargo, dicha declaración ha inspirado numerosos tratados internacionales que han sido ratificados por un gran número de países y que, tras ello, sí tienen la obligación de respetarlos. Entre ellos se encuentran derechos tales como el derecho a la vida, a circular libremente, a tener una nacionalidad, a la libertad de reunión, al trabajo, a un nivel de vida adecuado...entre otros.

Teniendo en cuenta y relacionando todos estos conceptos, ¿qué es y dónde radica la importancia del EBDH?

Como ya se ha indicado, los derechos humanos se consagran como garantías necesarias para el desarrollo integral de las personas. Por tanto, resulta obvio que, para alcanzar el desarrollo de las personas tanto a nivel individual como de forma colectiva (a nivel de Estado o Nación) sea imprescindible su consideración y cumplimiento. Ésta idea constituye la base del EBDH dentro de la Cooperación al Desarrollo; parte de la consideración de que el subdesarrollo no es tanto falta de recursos sino, sobre todo, falta de derechos. Con esto, por tanto, podemos concluir que el EBDH supone una serie de actuaciones e intervenciones a nivel internacional para la ayuda a los países más desfavorecidos, para que logren alcanzar el desarrollo y siempre a través del cumplimiento de los derechos humanos.

Bien es cierto que en esto, como en todo, existe una gran distancia entre la teoría y la práctica, entre la utopía y la realidad: países que aun habiendo ratificado tratados de derechos humanos los incumplen, disminución de las ayudas y fondos para la cooperación... En resumen, aunque la base es buena, aún es mucho lo que queda por hacer.